La reciente escalada de tensiones entre Ecuador y Colombia ha encendido las alarmas diplomáticas en la región andina. Aunque el gobierno ecuatoriano aceptó la propuesta de Bogotá para dialogar sobre la disputa comercial y energética que enfrenta a ambos países, la cita no se realizará en la fecha sugerida por Colombia, confirmó la canciller ecuatoriana Gabriela Sommerfeld.
La crisis se desató luego de que ambas naciones impusieran aranceles del 30% sobre una amplia gama de productos, afectando el comercio bilateral y tensando los lazos diplomáticos. Como respuesta al impasse, el gobierno colombiano suspendió temporalmente la venta de electricidad a Ecuador, país que depende en parte de esa importación para suplir su demanda energética.
“Ecuador ha hecho una contrapropuesta de fechas, para la siguiente semana, con el fin de mantener los diálogos”, declaró Sommerfeld desde Bruselas, donde acompaña al presidente Daniel Noboa tras su participación en el Foro Económico Mundial de Davos. La ministra precisó que el encuentro con las autoridades colombianas buscará abordar “de manera conjunta el combate al narcotráfico en la zona fronteriza”, un asunto que se ha convertido en el eje de fricción entre ambos gobiernos.
Una relación en punto crítico
El presidente Noboa ha responsabilizado públicamente a su homólogo colombiano, Gustavo Petro, de no ejercer suficiente control sobre los carteles que operan en la frontera común. Según el mandatario ecuatoriano, esa inacción habría contribuido a que Ecuador se convirtiera en uno de los países más violentos de la región, tras el aumento de la criminalidad ligada al narcotráfico.
Petro, por su parte, respondió con ironía a las acusaciones de Noboa:
“Para responderle al colega presidente de Ecuador, que no me quiere mucho… le vendimos energía cuando la necesitaban, pero ahora, como no la requieren…”, dijo el mandatario colombiano, subrayando que el problema del narcotráfico es una responsabilidad compartida.
Aunque Quito asegura que tiene capacidad suficiente para sostener su demanda energética por al menos 45 días, especialistas advierten que una prolongada suspensión del suministro colombiano podría afectar gravemente al país durante periodos de sequía. La dependencia eléctrica y el comercio fronterizo son solo dos de los múltiples vínculos que hacen compleja la relación bilateral.
Entre Washington y la región
El panorama geopolítico agrega una capa adicional de complejidad. Noboa, aliado del expresidente estadounidense Donald Trump, ha replicado su política de presión comercial a través de aranceles y ha reforzado su discurso de mano dura contra el narcotráfico, buscando proyectar liderazgo interno en medio de la crisis de violencia que sacude a su país.
Mientras tanto, Petro promueve una visión alternativa centrada en la regulación de drogas y la cooperación internacional, lo que genera tensiones ideológicas entre ambos gobiernos. Pese a las diferencias, diplomáticos de ambos países confían en que el diálogo binacional previsto para los próximos días pueda marcar el inicio de una desescalada.
En un contexto donde las fronteras entre seguridad, economía y política se difuminan, el desenlace de este pulso entre Quito y Bogotá será clave no solo para las relaciones bilaterales, sino también para el equilibrio diplomático en la región andina.
